Autores: Aimin Zhang1, Howard Hu1,2,3, Brisa N. Sánchez1, Adrienne S. Ettinger1,2,4, Sung Kyun Park1, David Cantonwine1, Lourdes Schnaas5, Robert O.Wright2, 3, Hector Lamadrid-Figueroa6, and Martha Maria Tellez-Rojo6.
Artículo publicado en: Environmental Health Perspectives (Nivel 5)
Sucesos que ocurren en etapas tempranas del crecimiento humano pueden afectar la salud cardiovascular a través del curso de la vida. En este sentido, estudios previos han encontrado asociaciones entre la exposición al plomo y la presencia de hipertensión. Asimismo, se ha identificado que algunas alteraciones en la nutrición prenatal se asocian con subsecuentes riesgos de presentar hipertensión en la edad adulta. Sin embargo hay poca información para determinar si la exposición prenatal a tóxicos, como el plomo, también podría conllevar dichos riesgos a la salud.
En el presente estudio se investigó la relación entre la exposición prenatal al plomo y la presión arterial (PA) en niños y niñas entre 7 y 15 años de edad. Para ello se evaluaron 457 pares madre-hijo en una visita de seguimiento en el período 2008-2010, de una cohorte de un estudio ambiental realizado en la Ciudad de México, cuyos participantes fueron reclutados entre 1994 y 2003. La exposición prenatal al plomo se estimó mediante la medición de plomo en la tibia y rótula materna, y el plomo en sangre de cordón.
Ajustando por covariables relevantes, los resultados del análisis indican que el plomo en la tibia materna se asoció significativamente con un aumento de la presión arterial sistólica (PAS) y diastólica (PAD) en las niñas, pero no así en los niños (interacción p con sexo del niño = 0.025 y 0.007 para la PAS y PAD, respectivamente). Entre las niñas, un aumento del rango intercuartil de plomo en tibia (13 g/g) se asoció con incrementos en PAS y PAD de 2.11 mmHg [intervalo de confianza de 95% (IC): 0,69, 3,52] y 1,60 mmHg (IC 95%: 0,28 a 2,91), respectivamente. No se encontraron asociaciones del plomo en rótula ni del cordón con la presión arterial de los niños y niñas.
Estos resultados indican que el plomo en tibia materna, indicador que refleja la exposición acumulativa al plomo ambiental y constituye una fuente de exposición para el feto, es un factor que predispone una presión arterial alta en niñas, pero no en niños. Estas diferencias se pueden explicar por respuestas de adaptación a la toxicidad del plomo específicos por sexo durante el desarrollo en los primeros meses de vida.






